no fue la tarde que obligó
a retrasar la madurez
tampoco los sobresaltos
en medio del asombro
ni las continuas lecturas
de galaxias repetidas
no fue el destino escogido
imbuidos de escozor
ni la complejidad de lo simple
que moraba en el entorno
ni la certeza de esa voz
sometida a prueba
Lo importante no fue
la grandeza de los miedos
cuando nos sabíamos
vulnerables al tiempo
ni la secuela de conquistas
sobre equinos de madera
ni la ampliación de los afectos
asentados en lazos
Lo importante…
apenas lo que queda
©José Enrique Delmonte

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