Las abejas zurdas sueñan futuros en diestra
y huyen de la pesadez en las cosas inertes
duele el aguijón que traspasa mi nombre
Las abejas zurdas caminan con dos patas
cabalgan desnuda en el barro profundo
nadadoras en saliva de marsopas
rumian pasadizos de troncos
impares de mañanas tibias
Las abejas cargan la consistencia en sus alas
—diminutas alas que resaltan opacas—
las veo buscando el rojo o el ocre
en la transparencia del verde
¿ávidas de sangre?
¿rojas de melancolía?
no hay más tristeza
que la necesidad de los ausente
Hay abejas surdas
que derraman palabras al estambre
aquietadas en luz
celebran en silencio
cuando se abre la dimensión
de lo intemporal
©José Enrique Delmonte

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