Si cruzáramos la línea
nos crecería la barba antes de tiempo
y quedaría atrás el mito
de volar sin tener alas
o el sobremito de parecerse al trueno
ya no será nuestra
la magnitud del tiempo
que derrochábamos apegados al fervor
Era el momento de la angustia
un paso nos borraría
como espuma en una brasa
otro nos haría grises
y nos mostraría el cosmos
de una manera confusa
era justa la amplitud
de esa ansia colectiva
que nos llenaba de peso
que nos cargaba de dudas
que nos agigantaba la pena
que nos prohibía lo absurdo
Si cruzáramos la línea
—no lo hagas—
ya no sería posible
reencontrarnos leves
seríamos barbudos siempre
e invisibles después
trasnochados y gruesos
habitantes del tedio
Tan solo una línea
y nosotros en medio…
©José Enrique Delmonte
