—solo— en la vastedad y consistencia
ajeno a la mirada de reojo
apenas flotante en los extremos
Globo infinito en el límite de lo posible
gira se desplaza en lo plural
en lo obvio del asombro
detenido en la inmensidad
del instante
culpable de la trampa
de tantas aventuras
ojo en el espectro o
en el aleteo de la noche
repetido en sucesión de latitudes
El ojo de la carne
—contorno del orbe—
donde nadan los tiempos
sumergidos en la lumbre
errante en la orfandad de sutilezas
o en la estridencia de los obsceno
colgado de su abismo
Ojo de tanta abundancia…
ojo de lejanos desenlaces…
perdido en la mirada de las cosas
que ya dejaron de ser cosas
©José Enrique Delmonte
