y no había nada
¡nada!
ni siquiera los nudos retorcidos
¿a dónde se marcharon?
¿quién los borró?
¿para qué podrán servir lejos de mí?
entonces pensé quizás estás muerto
totalmente muerto
como se mueren los zurdos
o se mueren los ciempiés
Si abres tu mano derecha
y no reconoces tus marcas
piénsalo
estás muerto
¡completamente muerto!
aunque escuches a los cuervos
devorar la noche
o a los arándanos
adueñarse de la luna
aunque estrieguen al oído
tu nombre
y tiembles cuando te acerques
al abismo
estás ausente
¿quién puede estar vivo
sin los nudos de su mano derecha?
Te miras al espejo
y no te ves
eso te han repetido siempre
pero es cierto
no te ves como eres
te ves como debiste ser
quizás una oruga llena de mundo
o una calamidad de residuos
En serio
todo puede ser para ti
o asumir que sigues vivo
o trasladar tus ansiedades
a otro tiempo
solo la ausencia de los nudos
te someten a la duda
sobre ti mismo
©José Enrique Delmonte

No hay comentarios:
Publicar un comentario