La ventaja del mundo plano
es alcanzar por fin el horizonte
Tan simple el horizonte…
Apenas una lejanía inconsistente
cargada de graffitis con el nombre
de los sonámbulos que
no retornaron nunca
La ventaja del horizonte —ahora breve—
es la prohibición del eco
por la saturación de los adioses
la delgadez de la sombra
aleja la cordura de los nuevos
habitantes secundarios
La ventaja de los sonámbulos
es que lucen despiertos para esconderse
de los sueños agobiantes
parecen pompas de jabón sagradas
suspendidas sobre su propio rito
Tan breve el horizonte…
Hay silencio en este borde
donde a veces la campana rompe
la repetición del vacío
Entonces miro atrás
y apenas veo la delgadez del retorno
Tan simple el retorno…
©José Enrique Delmonte

No hay comentarios:
Publicar un comentario