o ranuras en el aire
o episodios de humedades
tanta gente que acude a
la batalla de torrentes
Nosotros asumíamos el rito
intuidos por el golpe del sureste
éramos una manada en espera
con inquietud por someternos
a su toque
la cara atenta la piel rebelde
a lo tibio a lo tenue a lo nuevo
en el estío
Parecían rumores de maracas
salpicadas de fondo
y nosotros festivos
desbibujados por las gotas
que nos vestían de halagos
y nosotros desnudos
inertes atrapados
en la inmensidad del iris
asomado a la dicha
©José Enrique Delmonte

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